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Cinco «Ecodisparates» en los que Todos los Días Millones de Personas Pierden su Tiempo a lo Tonto

Este video desmantela cinco «ecodisparates» en los que todos los días millones de personas pierden su tiempo a lo tonto. Es importante identificar estos cinco «ecodisparates» porque cada uno se especializa en atacar a un falso culpable de la crisis ambiental global. Los cinco «ecodisparates» son: la culpa de la crisis ambiental la tienen: i) los pobres por no ser como los ricos, ii) tú que no pones tu grano de arena, iii) el petróleo y el gobierno tonto que no le apuesta a las energías renovables, iv) las mujeres y su explosión demográfica, v) los hombres y su capitalismo patriarcal y cultura machistas. Pero entonces, que tal si nos vamos un poco más lento y comenzamos por el principio:

1. «La culpa es de los pobres»

El clamor es que hay problemas ambientales porque no se invierte suficiente dinero en resolverlos. Y entonces la moraleja se convierte en que seamos ricos en lugar de pobres porque crisis ambiental y pobreza son lo mismo y pues esto suena bien ¿no? que la culpa de todo sea la pobreza y los pobres, …que son flojos, tontos, infelices, contaminadores y malos…. y no tienen dinero, y por no ser como los ricos que son felices, trabajadores, listos, ecológicos, y buenos…y si tienen dinero.

Digo, esto… hasta suena mal decir que es falso, cuesta trabajo pensar en una forma más agresivamente estúpida de ver la realidad que esta y por eso es uno de los cinco eco-disparates en los que todos los días millones de personas pierden su tiempo si tuviéramos que elegir quién es más sostenible, el rico o el pobre, …quien es el pobre es más sostenible una y otra vez, digo, a estas alturas…

Todo universitario sabe 7 cosas:

1) SABE que alrededor del 17% de la población más rica del mundo,
o sea esta quinta parte de la gráfica
consume alrededor del 82% de la energía y materiales del planeta,

2) SABE que aún si este 82% más pobre desapareciera,
los peores problemas ambientales seguirían existiendo y recrudeciéndose

3) SABE que si tienes carro, refri, teléfono movil, y te has subido a un avión,
…ya eres parte de ese 17% de la población con más alto consumo.

4) SABE que si toda la población del planeta viviera con los mismos estilos de vida y derroche de los gringos
necesitaríamos el equivalente a cinco planetas tierra llenos de recursos

5) SABE, que se destruyen ecosistemas para tener dinero con que reparar esa misma destrucción

6) SABE muy bien que la curva ambiental de Kuznets, es el disparate más engañoso, descarado, tonto y loco…sin duda una de las hipótesis que más abusivamente han utilizado muchos economistas por décadas
para quien no lo sepa La curva ambiental de Kuznets es esa que utilizan muchos economistas de manera tramposa y anti científica para fingir demencia y argumentar que no es necesario hacer nada a nivel macroeconómico, excepto crecer y crecer para así tener dinero que aventarle a los problemas ambientales.

Por último, todo universitario

7) SABE a estas alturas que «la contabilidad económica convencional es falsa, porque «confunde el agotamiento de recursos naturales y el incremento de la entropía con la creación de riqueza y el crecimiento económico».

2. «La culpa es tuya que no pones tu granito de arena»

Es más, si tú y todos pusieran su granito de arena,
los problemas ambientales ya se hubiesen resuelto y serían cosa del pasado.
Falso:
No porque podamos todos poner nuestro granito de arena hasta hacer una montaña, vamos también a hacer una pila de llantas, cada quien poniendo su llantita, apilando una sobre otra, y así hasta acabar … construyendo entre todos irremediablemente un automóvil.

¿Que buena onda no? Todo fuera como eso, pero así no funciona la realidad. Las buenas intenciones no llegan tan lejos, y es que hay que comprender que, hacer una montaña de arena es un desafío cuantitativo, mientras que construir un automóvil a partir de cero, es un desafío cualitativo, implica un mayor esfuerzo que simplemente cada uno contribuir con su grano de arena o con su llanta, para el caso.

Este eco-disparate de la culpa es tuya que no has puesto tu grano de arena
…así como es bueno para organizarnos entre los amigos para limpiar basura callejera o plantar arbolillos, es también malo en que alimenta tres vicios en los que todos los días millones de personas pierden su tiempo:

i) PRIMERO,
el vicio de trivializar y tratar a los problemas ambientales como si fuesen solamente cuantitativos,
o sea simples sumatorias de números,
ii) SEGUNDO,
el vicio de perder fácilmente de vista la congruencia entre granos de arena acumulados y el objetivo final buscado,
iii) TERCERO,
el vicio de perder perspectiva y realismo sobre la naturaleza…
tanto cuantitativa como cualitativa que tienen prácticamente todos los problemas ambientales:

Por ejemplo, podríamos todos poner nuestro granito de arena para que México dejara de ser el principal comprador de botellas de agua en el mundo, podríamos ponernos todos de acuerdo en beber agua sucia de la llave, y enfermarnos todos de disentería o cosas peores para ya no estar usando botellas de plástico, y esto, aunque fuera una manera algo suicida pero eficaz de poner los reflectores de la opinión pública sobre el problema, de muy poco, o de casi nada serviría para atender el gran problema estructural de cambiar todos los sistemas naturales y humanos que habría que cambiar …radicalmente para que empezara a salir agua potable de alta calidad …. de la llave de cada hogar mexicano;

…como ocurre desde hace mucho tiempo en muchos países. Y que no tengamos que depender de monopolios mundiales de agua, que están haciendo el negocio del milenio.

Entonces está bien poner nuestro granito de arena, pero no como forma de evadir la complejidad de procesos que se lleva su tiempo el echar a andar, o como forma de evadir desafíos de largo plazo que es imposible encarar si uno se empeña en pensar como si fuera uno un menor de edad. Y hablando de pensar como menores de edad:

3. «La culpa es del petróleo y del gobierno tonto que no invierte en energías renovables»

El 90% de las guerras en el siglo XX han sido guerras por el petroleo, y hay razones poderosas para ello: las energías renovables no son el mundo alegre que mucha gente cree.

Compréndase que existe un interés geoestratégico por parte de grandes potencias petroleras mundiales en lavarle el cerebro a los mexicanos para que comencemos a creer, desde el fondo de nuestro corazón, que el uso de hidrocarburos es cosa de rucos, o de gente medio idiota a la que no le funciona bien el cerebro, para que entonces soltemos nuestro control sobre el petróleo.
La razón por la cual no se da la transición hacia energías renovables no es tecnológica, ni financiera, ni de infraestructura, sino antropológica.
No sabemos vivir sin petróleo, y no tenemos un plan B para vivir sin ellos.
No sabemos ni siquiera hacer activismo ambiental anti petrolero, sin petróleo.
La última generación de mexicanos que vivió completamente sin hidrocarburos fue hace cinco o seis generaciones, o sea hace unos 170 años. Renunciar a nuestra adicción a los hidrocarburos y vivir en una sociedad baja en emisiones de carbono, sería también renunciar a:

i) esperanzas de vida de más de 76 años.

ii) cómodos estilos de vida, de alimentación, de consumo, de movilidad y empleo, y de tiempo libre

iii) los ingresos económicos que obtenemos, sean estos muchos o pocos,
Una forma de visualizar una transición a renovables es imaginando que nuestros estilos de vida son como un elefante al que de pronto le trasplantáramos su fuente de energía, es decir su corazón de petroleo, por un corazón de perro, es decir energías renovables.

Comprendamos que ese elefante, que es nuestro mundo y nuestros estilos de vida como los conocemos, se colapsará de inmediato. Si lo que queremos es vivir con el sistema energético de un perro, no podemos seguir siendo el elefante, tenemos que mudarnos al perro.

La solución es el perro.

Mucha gente cree que sabe como dar ese brinco pero no lo sabe realmente,
Este no es un asunto de cultivar jitomates en la azotea, volvernos veganos, o tatuarnos estupideces en el cuello.

Existen buenas razones por las cuales la transición a energías renovables no se ha dado, y el que muchos no alcancen a ver esas razones no significa que esas razones no existan.

Imaginemos que se da esta hipotética transición a renovables. Las dos grandes transformaciones tecnológicas que sería preciso visualizar y anticipar serían las siguientes:

En primer lugar, la colosal dificultad que implicará el reemplazar el poder de dos billones de años de energía solar almacenada en forma hidrocarburos por sistemas energéticos renovables limitados a tener que captar energía de los ciclos anuales de irradiación solar, energía que luego tendremos que almacenar de alguna manera, que por lo general va a tener que ser impráctica y costosa cuando se le compara con los hidrocarburos, estemos hablando de turbinas eólicas, paneles solares, o bien mareas y vientos, que son un efecto indirecto de esa irradiación anual.

Para decirlo más claramente: estamos poniendo a competir dos billones de años de energía solar almacenada en hidrocarburos, con sistemas de captación diaria de radiación solar que después tendremos que almacenar en baterías eléctricas industriales, o costosas y gigantescas infraestructuras de caídas de agua.

Ahora, nosotros no vamos omitir un hecho de la mayor importancia, y que suelen omitir los habladores sobre estos temas: toda la extracción de minerales, la fundición, la manufactura, el transporte, la instalación y el mantenimiento de todas las infraestructuras asociadas a las energías renovables, se tienen que hacer quemando combustibles fósiles. Esto es algo así como cuando mamá hace un pay de piña para que en la reunión familiar la niña de cinco años pueda decir que lo hizo todo ella «solita y sin ayuda de nadie».

A muchos les debería interesar saber también que por su intermitencia y discontinuidad, no se pueden utilizar energías renovables sin usar hidrocarburos que compensen esa intermitencia y discontinuidad.
Este solo hecho debería hacernos ver a las energías renovables como complementarias no como sustitutas de los hidrocarburos.

También les debería interesar que no se pueden usar renovables sin medios de almacenamiento, porque las energías renovables suelen ser energías secundarias que dependen de energías primarias como el petróleo para su funcionamiento.

Y esto nos lleva a la segunda gran mega transformación que enfrentaríamos al transitar a renovables. Tiene que ver con las muy bajas y escasas densidades energéticas de las que dependeríamos como resultado de reemplazar energía química por energía eléctrica y los voluminosos y pesados sistemas de almacenamiento que esta conlleva, con todas las implicaciones para el funcionamiento de todas las infraestructuras urbanas y productivas de prácticamente todas las sociedades contemporáneas.

Para entender, al menos superficialmente, esto de las densidades energéticas, pensemos que para sustituir la energía química contenida en una botella de gasolina, con su equivalente en Kilowatts/hora por kilogramo, tendríamos que fabricar una batería del tamaño de tres o cuatro refrigeradores grandes. Lo impráctico de esta sustitución no solo estriba en el volumen que esto ocuparía, sino también en su peso.

Por ello mismo, las energías renovables difícilmente nos van a ayudar a arar la tierra, hacer túneles entre las montañas, volar aviones, construir casas, manufacturar y transportar pesadas turbinas eólicas, o paneles solares.

Esos dos billones de años de irradiación solar almacenada en forma de hidrocarburos con altas densidades energéticas hacen que la energía química de hidrocarburos sea muy práctica y que la energía eléctrica de los renovables sea muy impráctica.

Impráctica al punto de cuestionarnos si realmente valdría la pena utilizarlos dada nuestra forma de vida actual. O si mejor valdría la pena volvernos todos niños exploradores de tiempo completo o algo así.

En conclusión, no podemos cambiar de sistemas energéticos y luego cambiar nosotros, primero tenemos que cambiar nosotros y luego de sistemas energéticos. En lo que esto ocurre, debemos cuidar el petróleo, y no ponerlo en manos de monopolios mundiales, la única forma de hacer que ellos nos respeten es demostrándoles que nos respetamos a nosotros mismos. Y sobre todo, no estar jugando a que somos traidores de nuestros propios intereses.

De manera que, la próxima vez que vuelvas a encontrarte a un mexicano que hable con ligereza y mediocridad sobre la «desnacionalización» del petróleo mexicano, o haciendo propaganda para que México mande a la goma su petróleo y viva de renovables, ponle un puntapié enloquecido en el trasero a ese imbécil mentecato, dado que en los hechos, lo que está haciendo es comprometiendo la viabilidad de sobrevivencia tuya, la de tu familia, y la de toda la gente que conoces y te importa, hoy y en el futuro.

4. «La culpa es de las mujeres y su explosión demográfica: traen demasiado mocoso al mundo»

Su lema en los años 70’s y 80’s, y aún en la actualidad, era «somos demasiados ya no cabemos, … a ver voluntarios para suicidarse «.
De acuerdo a este eco-disparate, la crisis ambiental global no es más que una crisis demográfica, y la culpa es de las mujeres por traer al mundo a tanto chamaco mocoso.

Hay que educar a las mujeres, incrementar su acceso a la educación y a niveles cada vez mayores escolaridad. Esto lo decía el Fondo de las Naciones Unidas para la Población, el Banco Mundial, la OCDE, etc.

El primer eco-disparate nos mostró que la crisis ecológica no es un problema de «cuantas personas somos en el planeta» sino de «quien consume qué y a qué ritmo».

Nos mostró que un norteamericano promedio suele consume el equivalente a lo que consumen 50 haitianos, y que si todos los habitantes del planeta viviéramos como gringos derrochadores necesitaríamos 5 planetas tierra llenos de recursos para solventar ese derroche.

El primer eco-disparate también nos mostró que, históricamente hablando,
una buena parte de la riqueza en ciertas partes del planeta, se originó a partir de generar pobreza en otras, destruyendo comunidades, formas de vida tradicionales y ecosistemas, estableciendo la sociedad de consumo por todo el planeta y extrayendo materias primas, Petróleo y minerales de los países más vulnerables y no productores de tecnología bélica.

Hay suficientes recursos para alimentar al planeta, dijo Gandhi me parece,
pero no suficientes para alimentar la ambición y la codicia desenfrenadas.
Entonces el problema no es tanto cuántos componen la mayoría,
sino a qué se dedica la minoría que más consume, más agota, más contamina y más destruye. Así es.

5. «La culpa es de los hombres, su cultura y tecnologías machistas y su capitalismo patriarcal»

Si el culpar a la mujer por la explosión demográfica es un acto de deshonestidad intelectual y de vulgar traición, como hace el eco-disparate anterior culpar a los hombres por crear herramientas, tecnología y economías modernas para mejorar las condiciones de vida para ambos,
es igualmente hipócrita y traicionero.

Y lo que pasa es que, los problemas atribuidos a eso que llaman «patriarcado» de una manera, por cierto muy frívola y reduccionista
tiene que ver con muchas cosas incluidas:

i) con la condición humana,
ii) con que somos seres mortales, biológicamente determinados,
iii) con una tendencia natural a sobrevivir en un medio natural agreste,
iv) tiene que ver con lograr una vida más segura, cómoda, más humana y menos salvaje,
v) y con el hecho de que para esto nos hemos organizado jerárquicamente, no sólo por sexo sino también por edad, y no sólo por una cuestión natural, sino también porque nos hemos dado cuenta, a lo largo de los siglos, que a toda responsabilidad debe corresponder una autoridad.


Con frecuencia parece que la pretensión contemporánea es que el hombre siga teniendo las mismas responsabilidades de siempre, y al mismo tiempo quieren las feministas despojarlo de su autoridad, de su empleo y hasta de su dignidad.
Pretenden que siga siendo el primero en morir por ejemplo, estoicamente, cuando es necesario que alguien muera, por la razón que sea el primero en dar cuentas cuando algo sale terriblemente mal, el primero en quebrarse el lomo o las manos, etc, o simplemente el primero en ensuciarse, en suicidarse, en llenarse de caca y púas por todos lados; y ya entrado en cuentas, en ocasiones parece como si algunas feministas, aunque no todas, pretendiesen que el hombre debe transformarse a si mismo en algo así como un payaso afeminado cuyo fin ultimo sea el de mantener divertida a la mujer, no sea que esta se le aburra y lo abandone, pero ese ya es otro tema que hay que dejar a los antropólogos o a los psiquiatras.

A lo que quiero llegar es que se pinta esta idea del patriarcado
como una posición de privilegio para el varón, como si ese «privilegio»
no tuviera conexión alguna con la obligación de asumir responsabilidades
que con frecuencia nadie más asumirá.

Vayamos ahora con el «machismo»…
En principio, no es fácil hablar con seriedad sobre esta palabra
porque demasiadas personas acusan de «machista» a toda aquella actitud o comportamiento que no les gusta o que contraviene sus intereses sin importar cuales sean esos intereses o si son legítimos.

Es también difícil, porque a la palabra «machista», se le ha pretendido dar la connotación de «discriminatoria» y «sexista». Es decir cada día hay mas gente, académicos incluso, que están endoctrinando a sus estudiantes para pensar que está mal que existan «cosas de mujeres» y «cosas de hombres» bajo el argumento de que eso es discriminación sexista y machista.

Lo anterior se agrava por el hecho de que tenemos leyes para prevenir la discriminación, que además tiene consecuencias penales. Todo esto es muy extraño porque si algo hace cualquier homínido es discriminar, escoger algunas cosas y rechazar otras. Evolutivamente hablando, la mujer misma es el agente mediante el cual la naturaleza selecciona y descarta (discrimina) a los varones de la especie.

La gente se la pasa escogiendo , o sea discriminando, toda clase de cosas y gente: amigos socios de trabajo, etc. Pensar que la discriminación es mala por definición y que además se puede eliminar, es una idea que puede ser «extraña», por decir lo menos, «demencial» sería más correcto.

El asunto es que términos como «machismo» «machista» son de cuidado,
y tiene uno que estar a las vivas cuando siente que está en presencia de usos e interpretaciones ideológicas que podrían rayar en algo muy parecido a una enfermedad mental.

Una persona que está dispuesta a acusarte públicamente de»discriminación machista», y emprender contra ti acciones penales, sólo porque dijiste que tu tienes evidencia científica que sugiere que «hay cosas que son de mujeres» y «cosas que son de hombres», es una persona, que si no está enferma de la mente, se está comportando como si lo estuviera. Y entonces mejor hay que alejarse de esa persona, o de ese ambiente, o esa institución.
Yo creo que el ser humano está en riesgo de dividirse en dos especies,
si permitimos que tanta hipocresía y locura tome el control sobre el lenguaje y las reglas de convivencia.

Habiendo hecho estas aclaraciones. Mucho de lo que hoy llaman «cultura machista» tiene que ver por ejemplo, con que el uso abusivo que el ser humano le está dando a una tecnología que tiene la capacidad de distorsionar y corromper relaciones humanas, en lugar de poner la tecnología al servicio del ser humano, hemos puesto al ser humano al servicio de un desarrollo tecnológico desenfrenado y fuera de control.

La «cultura machista» tiene que ver con que tenemos ahora comodidades y a la vez de incertidumbres que antes no teníamos y que son derivadas de un uso abusivo de la tecnología forzándonos a vivir en entornos o circunstancias cada vez más antinaturales, y antisociales, y entonces, comportamientos, virtudes y habilidades que antes eran esenciales para la sobrevivencia del ser humano ahora son parte de la «cultura machista».

Esa «cultura machista» tiene que ver con el abandono de siglos de vida y valores tradicionales; con la ausencia de un aparato educativo y niveles de escolaridad consolidados, tiene que ver con que al trabajar remuneradamente la mujer, en una sociedad de consumo y del espectáculo,
ella no solo tiende a conservar, radicalizar y exacerbar su monopolio sobre la sexualidad, la reproducción y la vida privada, sino que ahora tiene la capacidad de confiscarle al varón la mitad de aquel monopolio sobre los recursos, el empleo remunerado y la vida pública gracias al cual él era capaz de mantener una relación más o menos estable con ella, dándole el control y la seguridad que ella no siempre quiere, puede o sabe darse.
Y todo lo anterior sin tener que convertirse en un tierno payasito entregado en cuerpo y alma a divertirla, hacerle ojitos de perro menso, solucionarle todas sus demandas feministas, y no hacer nada que pueda molestarla o incomodarla.

¿Y por qué estoy diciendo esto?: la mujer tiene ahora tres cuartas partes del poder en su relación con el varón, o más pero dado que por nuestra naturaleza biológico-evolutiva la mujer está «programada» -por así decirlo-
para desdeñar como pareja a varones de menor estatus es obvio que en esta nueva situación de empoderamiento para ella, hasta un hombre que antes, en epocas pre-feministas, le hubiese parecido perfecto, ahora lo va a ver sin ningún interés particular.

Y aunque esto podría parecer muy ventajoso para la mujer y muy perjudicial para el varón, la evidencia nos sugiere que esto está dañando profundamente el bienestar psicológico de ambos, pero en particular el de la mujer, que ahora estadísticamente al parecer es más infeliz que el hombre.

Son pocas realmente las mujeres que saben qué hacer con tanto poder en una relación sin perder respeto por el hombre, y sin perder respeto por si mismas al ver que sus encantos nunca serán suficientes para atraer a un hombre a la medida de sus «nuevas expectativas».

Es decir, este es un tema de la mayor seriedad. El desequilibrio que acabo de describir tiene todos los ingredientes necesarios para llevar a la familia y a la sociedad al fracaso, y a su eventual desaparición.

La llamada «cultura machista» es en buena medida la resistencia,
a ese fracaso y desaparición. Y no debería de sorprender a nadie que esa resistencia se manifieste a veces, de maneras violentas.

Y para todos aquellos que aman la paz y les gusta llenarse la boca hablando de «la cultura de la paz» y «los derechos humanos» y al mismo tiempo creen que la desaparición de la familia nuclear es algo sin importancia y hasta deseable hay que recordárles que la sociedad poligámica, que es a lo que todo esto nos lleva, es quizás la peor y más violenta de todas las formas de organización social. No me puedo imaginar nada más violento, que lo que se viene, si se le sigue arrojando gasolina a este fuego.

Este último eco-disparate, obviamente que es el favorito del feminismo,
que para efectos prácticos, se ha convertido en la medida de fealdad interior o exterior, y pues ni modo de esperar otra cosa.

Y ya para terminar, en cuanto al «capitalismo eco-cida» y las alternativas que pudieran existir, hay que decir que, en su mayoría han sido desarrolladas más en la teoría que en la práctica, y esto no es necesariamente una casualidad: para ser eficaces en sobrellevar la crisis ambiental, estas alternativas tendrían que basarse forzosamente, en prácticas no en teorías, ni en ideologías ni en «eco-disparates» que hacen que todos los días millones de personas pierdan su tiempo a lo tonto. Tiempo que podrían haber utilizado haciendo graciosos y esponjosos panqués o jugando a la pelota.

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